Guía para diseñar espacios de trabajo preparados para el futuro, con Kay Sargent
¿Qué importancia tienen la acústica, la tactilidad y la calidez de los materiales del suelo para el rendimiento cognitivo en las distintas etapas de la vida y qué papel desempeña cada una de ellas?
Tras diez años de investigación sobre la neurodiversidad, el procesamiento sensorial y el bienestar cognitivo, la acústica es el aspecto que suele mencionarse con más frecuencia. Sin embargo, la clave no es crear espacios silenciosos, sino mejorar la absorción del sonido. En este sentido, los suelos blandos ayudan a reducir el ruido, amortiguar las pisadas y crear una sensación más cálida y confortable.
Por otra parte, los suelos también desempeñan un papel importante en la orientación dentro del espacio y la definición de zonas. Las variaciones en los diseños visuales o los materiales pueden ayudar a que los usuarios comprendan mejor un espacio, especialmente en distribuciones abiertas. Sin embargo, es importante mantener el equilibrio. Mucho suelo duro puede generar problemas acústicos, pero un exceso de moqueta también puede resultar limitante. El mejor enfoque es utilizar los suelos de forma estratégica para favorecer la acústica, la orientación y la comodidad.
Y un último apunte: aunque la IA puede generar espacios que parecen visualmente atractivos, a menudo no tiene en cuenta cómo se sentirán realmente las personas que los utilicen. Los suelos y la iluminación son dos ámbitos en los que el criterio humano sigue siendo esencial.
¿Cuál es el primer material o elemento que los diseñadores deberían tener en cuenta a la hora de crear un espacio de trabajo?
El color es uno de los puntos de partida más importantes. Los tonos, texturas y patrones naturales hacen que un espacio resulte más cómodo y orgánico, a diferencia de los entornos de un blanco estricto, que rara vez están presentes en la naturaleza.
En este sentido, los materiales del suelo y las paredes desempeñan un papel fundamental. Por ejemplo, una alfombra o un cambio en el patrón del suelo pueden definir zonas, ayudar a las personas a orientarse en un espacio y hacer que en los interiores el usuario se sienta con los pies en la tierra. Sin ello, el mobiliario puede dar la sensación de flotar en medio de un espacio sin definir. El uso meditado del color, la textura y el suelo ayuda a crear espacios que se perciben como más naturales y estructurados.
¿Cómo deberíamos replantearnos el ciclo de vida, la circularidad y los ciclos de sustitución al formular las especificaciones de las losetas de moqueta o la moqueta en rollo para los próximos 15 o 20 años?
La forma en que actualmente gestionan los interiores muchos lugares de trabajo no es sostenible. En muchos proyectos corporativos se tiende a retirar y sustituirlo todo, incluso cuando numerosos materiales aún podrían seguir utilizándose durante años, lo que genera residuos y costes innecesarios.
En vez de esto, deberíamos atender a prolongar la vida útil de los materiales. Hoy en día, muchos productos de suelo están diseñados para ofrecer una larga durabilidad y con estrategias como rotar las losetas de moqueta o sustituir solo las zonas necesarias es posible alargar considerablemente su uso.
La sostenibilidad también implica replantearse los hábitos. En lugar de desechar los materiales demasiado pronto, deberíamos estudiar la posibilidad de reutilizarlos, reconvertirlos y reciclarlos al final de su vida útil. El objetivo es crear un sistema circular donde los materiales sigan utilizándose durante el mayor tiempo posible y puedan reintegrarse en nuevos productos.
En mi opinión, buena parte de esto es cuestión de hábitos, y también debemos reflexionar sobre cómo podemos reaprovechar las cosas al final de su vida útil. Sin duda, es decisivo. Debemos preguntarnos si verdaderamente estamos logrando que todo funcione de forma circular, es decir, si los materiales, como los reciclados, vuelven a utilizarse y a integrarse, formando un gran ciclo continuo.
Stephen Hawking dijo una vez que las dos mayores amenazas para la humanidad eran un gran asteroide y la IA autónoma. ¿Cuál es su opinión al respecto?
La IA genera tanto optimismo como preocupación. Al pensar en cómo será en los próximos cinco años, la gente suele percibir su potencial positivo, pero a más largo plazo, en unos 40 años, muchos la ven como un posible riesgo existencial.
El verdadero desafío reside en que no sabemos con certeza hacia dónde nos llevará esta tecnología. Aunque mucha gente utilizará la IA con buenas intenciones, incluso un número reducido de personas con mala voluntad, con unas herramientas poderosas, puede causar graves problemas. Al mismo tiempo, muchas organizaciones están adoptando rápidamente la IA por miedo a quedarse atrás, pero a menudo no comprenden del todo sus consecuencias.
La clave está en mantener la curiosidad por esta tecnología y explorar sus posibilidades, pero utilizar la IA de forma responsable y orientada a fines. El criterio humano y el pensamiento crítico siguen siendo fundamentales a la hora de decidir cómo y cuándo aplicarla.