La convergencia entre innovación y estrategia en los espacios de trabajo, con Arwa Chaklasi
1/ ¿Cómo cambian los sistemas de edificios inteligentes la forma en que utilizamos un espacio en nuestro día a día?
La clave está en que los edificios inteligentes ayudan a que las personas no tengan que encargarse de gestionar el espacio. Cuando los sistemas están plenamente integrados con sensores y automatización, la iluminación, la temperatura y las persianas se ajustan automáticamente, por lo que los usuarios ya no tienen que preocuparse de ello. Esto resulta bastante liberador, especialmente porque la mayoría de la gente no siempre sabe qué configuración es la más adecuada.
Por ejemplo, la iluminación puede activarse en función de la presencia de personas: se enciende cuando alguien entra en una estancia y se apaga cuando está vacía. El sistema de climatización se adapta en tiempo real en función del uso, la hora del día, la luz solar y las condiciones meteorológicas. Las salas de reuniones pueden incluso prepararse solas con antelación, ajustando la iluminación, las persianas y la configuración para elementos como las videollamadas, con solo pulsar un botón.
De esta manera, las personas pasan de controlar activamente el espacio a simplemente disfrutarlo, y es el edificio el que se encarga de responder a sus necesidades.
2/ ¿Cómo pueden los diseñadores encontrar el equilibrio entre una toma de decisiones basada en datos y un diseño intuitivo y humano?
Los datos son muy potentes para mostrarnos lo que está sucediendo, pero rara vez nos explican el porqué. Ahí es donde la intuición, la empatía y la interacción humana directa se vuelven esenciales.
Por ejemplo, los datos pueden revelarnos que una zona de descanso se utiliza poco, pero no nos aclararan el motivo. Sin embargo, observando y hablando con los usuarios, podemos descubrir que su ubicación resulta incómoda o demasiado expuesta, lo que desincentiva su uso.
El equilibrio se consigue utilizando los datos para identificar patrones y recurriendo después al criterio humano para interpretarlos y diseñar espacios que realmente respondan a cómo se sienten y se comportan las personas.
3/ ¿Cuál ha sido hasta ahora el impacto de la IA en los espacios laborales y qué podemos esperar en el futuro?
Hasta ahora, la IA se ha centrado principalmente en mejorar la eficiencia y apoyar la toma de decisiones. Ayuda a automatizar tareas repetitivas, analizar rápidamente grandes cantidades de datos y optimizar sistemas como el uso de la energía o la planificación del espacio. En ese sentido, ya está mejorando el funcionamiento interno de los espacios de trabajo.
De cara al futuro, su impacto será más visible y estará más centrado en las personas. La IA pasará de ser una herramienta de apoyo a convertirse en un elemento que configure activamente la experiencia en los espacios de trabajo en tiempo real. Los espacios serán más predictivos y adaptables, anticipándose a las necesidades en función del comportamiento, las preferencias y los patrones de los usuarios.
Sin embargo, al igual que ocurre con los datos, la IA aún carece de una verdadera compresión del contexto y las emociones humanas. En consecuencia, su valor dependerá de cómo se combine con la intuición, la creatividad y la empatía del ser humano. En definitiva, el futuro no pasará por que la IA sustituya a las personas, sino por crear entornos más receptivos y personalizados donde la tecnología y la experiencia humana vayan de la mano.
4/ ¿Cómo podemos garantizar que la experiencia humana siga siendo primordial en un entorno laboral impulsado por la tecnología?
Todo se reduce a diseñar teniendo en cuenta tanto las necesidades emocionales como las funcionales. La tecnología debe estar presente, pero, en el mejor de los casos, debe pasar desapercibida y ser casi invisible, complementando el espacio en lugar de definirlo.
Más allá de la intervención humana y los datos, es importante atender a los factores del entorno que influyen en cómo se sienten las personas. Elementos como la luz natural, los materiales, la acústica y el acceso a la privacidad desempeñan un papel clave. No se trata únicamente de cómo trabajan las personas, sino de cómo viven el espacio.
En última instancia, crear diversos espacios cómodos y perfectamente equilibrados garantiza que las personas se sientan a gusto, que es lo que realmente mejora la experiencia humana.
5/ Desde su experiencia en la región MENA, ¿qué fortalezas del ámbito laboral están emergiendo allí que el resto del mundo debería tener en cuenta?
Según mi experiencia en la región MENA, especialmente en Dubái, uno de los principales puntos fuertes es el nivel de diversidad en el entorno laboral. Con más de 200 nacionalidades, existe una gran variedad de culturas, estilos de trabajo y expectativas en torno a las jerarquías, la privacidad y la colaboración.
Y esta diversidad ha impulsado un fuerte interés por el diseño inclusivo, no solo en términos demográficos, sino también a la hora de comprender las necesidades individuales, incluyendo el bienestar y la neurodiversidad.
Esto ha motivado que los espacios de trabajo son cada vez más flexibles. Aunque los espacios diáfanos son comunes, se equilibran con zonas más tranquilas, salas de concentración y cabinas para dar cabida a diferentes formas de trabajar. Sin duda, esta tendencia se aleja claramente del enfoque de una solución única para todos. En su lugar, los espacios se diseñan para adaptarse a las personas que los utilizan, un planteamiento del que otras regiones pueden aprender mucho.
Guía para diseñar espacios de trabajo preparados para el futuro, con Kay Sargent
¿Qué importancia tienen la acústica, la tactilidad y la calidez de los materiales del suelo para el rendimiento cognitivo en las distintas etapas de la vida y qué papel desempeña cada una de ellas?
Tras diez años de investigación sobre la neurodiversidad, el procesamiento sensorial y el bienestar cognitivo, la acústica es el aspecto que suele mencionarse con más frecuencia. Sin embargo, la clave no es crear espacios silenciosos, sino mejorar la absorción del sonido. En este sentido, los suelos blandos ayudan a reducir el ruido, amortiguar las pisadas y crear una sensación más cálida y confortable.
Por otra parte, los suelos también desempeñan un papel importante en la orientación dentro del espacio y la definición de zonas. Las variaciones en los diseños visuales o los materiales pueden ayudar a que los usuarios comprendan mejor un espacio, especialmente en distribuciones abiertas. Sin embargo, es importante mantener el equilibrio. Mucho suelo duro puede generar problemas acústicos, pero un exceso de moqueta también puede resultar limitante. El mejor enfoque es utilizar los suelos de forma estratégica para favorecer la acústica, la orientación y la comodidad.
Y un último apunte: aunque la IA puede generar espacios que parecen visualmente atractivos, a menudo no tiene en cuenta cómo se sentirán realmente las personas que los utilicen. Los suelos y la iluminación son dos ámbitos en los que el criterio humano sigue siendo esencial.
¿Cuál es el primer material o elemento que los diseñadores deberían tener en cuenta a la hora de crear un espacio de trabajo?
El color es uno de los puntos de partida más importantes. Los tonos, texturas y patrones naturales hacen que un espacio resulte más cómodo y orgánico, a diferencia de los entornos de un blanco estricto, que rara vez están presentes en la naturaleza.
En este sentido, los materiales del suelo y las paredes desempeñan un papel fundamental. Por ejemplo, una alfombra o un cambio en el patrón del suelo pueden definir zonas, ayudar a las personas a orientarse en un espacio y hacer que en los interiores el usuario se sienta con los pies en la tierra. Sin ello, el mobiliario puede dar la sensación de flotar en medio de un espacio sin definir. El uso meditado del color, la textura y el suelo ayuda a crear espacios que se perciben como más naturales y estructurados.
¿Cómo deberíamos replantearnos el ciclo de vida, la circularidad y los ciclos de sustitución al formular las especificaciones de las losetas de moqueta o la moqueta en rollo para los próximos 15 o 20 años?
La forma en que actualmente gestionan los interiores muchos lugares de trabajo no es sostenible. En muchos proyectos corporativos se tiende a retirar y sustituirlo todo, incluso cuando numerosos materiales aún podrían seguir utilizándose durante años, lo que genera residuos y costes innecesarios.
En vez de esto, deberíamos atender a prolongar la vida útil de los materiales. Hoy en día, muchos productos de suelo están diseñados para ofrecer una larga durabilidad y con estrategias como rotar las losetas de moqueta o sustituir solo las zonas necesarias es posible alargar considerablemente su uso.
La sostenibilidad también implica replantearse los hábitos. En lugar de desechar los materiales demasiado pronto, deberíamos estudiar la posibilidad de reutilizarlos, reconvertirlos y reciclarlos al final de su vida útil. El objetivo es crear un sistema circular donde los materiales sigan utilizándose durante el mayor tiempo posible y puedan reintegrarse en nuevos productos.
En mi opinión, buena parte de esto es cuestión de hábitos, y también debemos reflexionar sobre cómo podemos reaprovechar las cosas al final de su vida útil. Sin duda, es decisivo. Debemos preguntarnos si verdaderamente estamos logrando que todo funcione de forma circular, es decir, si los materiales, como los reciclados, vuelven a utilizarse y a integrarse, formando un gran ciclo continuo.
Stephen Hawking dijo una vez que las dos mayores amenazas para la humanidad eran un gran asteroide y la IA autónoma. ¿Cuál es su opinión al respecto?
La IA genera tanto optimismo como preocupación. Al pensar en cómo será en los próximos cinco años, la gente suele percibir su potencial positivo, pero a más largo plazo, en unos 40 años, muchos la ven como un posible riesgo existencial.
El verdadero desafío reside en que no sabemos con certeza hacia dónde nos llevará esta tecnología. Aunque mucha gente utilizará la IA con buenas intenciones, incluso un número reducido de personas con mala voluntad, con unas herramientas poderosas, puede causar graves problemas. Al mismo tiempo, muchas organizaciones están adoptando rápidamente la IA por miedo a quedarse atrás, pero a menudo no comprenden del todo sus consecuencias.
La clave está en mantener la curiosidad por esta tecnología y explorar sus posibilidades, pero utilizar la IA de forma responsable y orientada a fines. El criterio humano y el pensamiento crítico siguen siendo fundamentales a la hora de decidir cómo y cuándo aplicarla.